Capital intelectual
Antonio Di Benedetto periodista Natalia Gelós

En la madrugada del 24 de marzo de 1976, Antonio Di Benedetto fue uno de los primeros detenidos en la ciudad de Mendoza, donde vivía y trabajaba. Salió el 3 de septiembre de 1977.

Alguna vez reflexionó: “¿Qué habría hecho si hubiera gozado de libertad? No sé si habría aceptado ser periodista bajo el ‘Proceso’, ejerciendo la mentira cotidiana y el disimulo inicuo.”

Tiempo Argentino, 05.02.2012

Entrevista a Natalia Gelós

Escribir la realidad y la ficciónpor Ivana Romero

La autora de Antonio Di Benedetto periodista habla del costado menos conocido del autor de Zama, su carrera periodística como subdirector del diario Los Andes de Mendoza. También de la cárcel y la tortura que padeció durante la última dictadura militar sin que nunca supiera bien por qué.

Leer más...

Ver noticia online

Biografía
Natalia Gelós

Natalia Gelós nació en Cabildo, provincia de Buenos Aires, en 1979. Es periodista. Se graduó como Licenciada en Comunicación Social en la Universidad Nacional de La Plata y cursó la Maestría de Periodismo organizada por la Universidad de San Andrés y el diario Clarín. Colabora  en diferentes medios gráficos. Ha escrito para el semanario uruguayo Brecha, la revista Ñ, el suplemento ADN de La Nación, y los diarios Clarín y Crítica de la Argentina. Es secretaria de redacción de la revista Boca de sapo.

Antonio Di Benedetto periodista

imagen 1

Antonio Di Benedetto periodista

imagen 2

Antonio Di Benedetto periodista

imagen 3

Antonio Di Benedetto periodista

imagen 4

Antonio Di Benedetto periodista

Capital intelectual

Antonio Di Benedetto periodista Natalia Gelós

Antonio Di Benedetto, el autor de la extraordinaria novela Zama, fue periodista desde muy joven hasta pasados los 60 años. En la madrugada del 24 de marzo de 1976 fue uno de los primeros detenidos en la ciudad de Mendoza, donde vivía y trabajaba. Se lo llevaron del edificio donde funcionaban Los Andes y El Andino, los diarios que dirigía y en cuyas páginas había publicado, a partir de 1972, notas sobre la represión policial y los atentados de grupos parapoliciales, fotos de presos e información acerca de procedimientos irregulares. Aunque nunca hubo una acusación en su contra ("Sospecho que no les gustó mi periodismo"), pasó un año y medio en la cárcel, en condiciones inhumanas, torturado y hacinado. Salió el 3 de septiembre de 1977, débil y desconcertado. Después de una larga temporada en Europa, volvió al país en 1984 y murió en 1986. Alguna vez reflexionó: "¿Qué habría hecho si hubiera gozado de libertad? No sé si habría aceptado ser periodista bajo el ‘Proceso’, ejerciendo la mentira cotidiana y el disimulo inicuo. Sé de hombres de prensa que aceptaron esa ignorancia, a menudo propiciada por los mismos empleadores, y ahora, en la democracia, no se atreven a mirar de frente a las víctimas, como no se atrevieron a alzar la voz por sus compañeros aprisionados y hasta contribuyeron a silenciar sus nombres. Hoy gozan de una libertad que les cae grande, pues nada hicieron por ella".