Capital intelectual
Diversidad de naturalezas, diversidad de culturas Philippe Descola

Entre los seres humanos y los no humanos hay una diferencia importante: los humanos son sujetos que poseen derechos debido a su cualidad de hombres, los no humanos son objetos naturales o artificiales que no tienen derechos propios. Esa es una de las maneras de distinguir la naturaleza y la cultura. Acaso la más común, la que nos enseñan en la escuela. Pero los antropólogos desconfían mucho del sentido común.

Solemos analizar los lugares y los seres que los habitan en función de nuestras costumbres adquiridas a través de la educación, de los paisajes a los que estamos acostumbrados y de las maneras de vivir que nos resultan cercanas desde la infancia. Esa diversidad es una fuente de riquezas, pero también hace difícil la coexistencia. Los pueblos con lenguas y costumbres distintas, que perciben espacios diferentes, ¿viven todos en un mismo mundo? 


ISBN: 978-987-614-518-3 Páginas: 96
Encuadernación: Rústica

 

Biografía
Philippe Descola

Philippe Descola es una de las figuras más lúcidas de la antropología contemporánea. Es profesor en el Collège de France, donde sucedió a Claude Lévi-Strauss en la cátedra de Antropología de la naturaleza. Descola ha revolucionado la antropología y las ciencias sociales contemporáneas a partir de un nuevo enfoque sobre las maneras de repartir continuidades y discontinuidades entre el hombre y su medioambiente.

Capital intelectual

Diversidad de naturalezas, diversidad de culturas Philippe Descola

Entre los seres humanos y los no humanos hay una diferencia importante: los humanos son sujetos que poseen derechos debido a su cualidad de hombres, los no humanos son objetos naturales o artificiales que no tienen derechos propios. Esa es una de las maneras de distinguir la naturaleza y la cultura. Acaso la más común, la que nos enseñan en la escuela. Pero los antropólogos desconfían mucho del sentido común.

Solemos analizar los lugares y los seres que los habitan en función de nuestras costumbres adquiridas a través de la educación, de los paisajes a los que estamos acostumbrados y de las maneras de vivir que nos resultan cercanas desde la infancia. Esa diversidad es una fuente de riquezas, pero también hace difícil la coexistencia. Los pueblos con lenguas y costumbres distintas, que perciben espacios diferentes, ¿viven todos en un mismo mundo?