Y UN DÍA ME CONVERTÍ EN ESA MADRE QUE ABORRECÍA
Y UN DÍA ME CONVERTÍ EN ESA MADRE QUE ABORRECÍA
COF.00001

Sonia Santoro

Y UN DÍA ME CONVERTÍ EN ESA MADRE QUE ABORRECÍA

Si no oponemos resistencia a esos mandatos culturales contradictorios que nos perforan el cerebro, haciéndonos sentir que algo anda mal cuando no anda todo perfectamente bien, viviremos nuestras maternidades desde afuera, como espectadoras de un espectacular proceso de cambio de nuestras propias vidas.

La tiranía de la maternidad se asoma entonces. En lugar de enfrentar los momentos difíciles, tantos momentos difíciles en los que sentimos que no estamos a la altura de las circunstancias, con nuestra propia voz interior, lo hacemos con un párrafo del libro Yo amo a mi bebé o similares. En palabras más simples, si no oponemos resistencia, nos comerán el coco con la culpa.

De eso se ha tratado siempre, amigas, madres, no madres, amantes, solas, trabajadoras, desocupadas, pacientes, tolerantes, iracundas o rayadas. De hacernos sentir culpa porque no encajamos con la idea de madre tierna y en éxtasis por la nueva gracia que hace el niño o el blanco de sus medias.